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La Historia del Perfume: la perfumería moderna

En el siglo XIX, la perfumería, siguiendo el modelo de toda la industria, conocerá su revolución.

La aparición de la química moderna, la progresiva democratización de la sociedad, el advenimiento de una burguesía procedente de la industrialización y la avalancha de descubrimientos científicos y técnicos de todo tipo, conducen a una total reorganización de los oficios y de los productos de perfumería.

Los progresos de la química orgánica conducen a la fabricación de moléculas de síntesis que reproducen las cualidades olfativas de las esencias más raras. El guantero-perfumista y el alquimista dejan sitio al compositor de perfume, profesional entendido en todas las posibilidades ofrecidas por la ciencia de la época.

Los perfumes se consumían en forma de sales de baño, de bolsitas para los armarios roperos o de pastillas para quemar. El vaporizador, simplificó el uso de las preparaciones alcoholizadas.

En el siglo XX, el perfume hace soñar cada vez más y se asocia a otras creaciones artísticas.

No se le codicia solamente por su fragancia, sino igualmente por toda la revalorizante imagen del individuo que sugiere.

Los nombres evocan el exotismo (Mitsouko, Shalimar, Cuir de Russie…), los estados de ánimo (Scandale, Je reviens, L'Heure bleue…) o la naturaleza (Vent vert, Fleurs de rocaille...).

Los cristaleros (Lalique, Baccarat...) ponen todo su talento al servicio de la producción de frascos refinados, y los publicistas contribuyen a la promoción de nuevos perfumes. En 1925, nace el más mítico de esos perfumes de modistos, el N° 5 de Chanel, creado por Ernest Beaux. Lanvin, Rochas, Patou, Ricci, Balmain o Dior, por citar solo a ellos, no tardan en unirse a esta actividad, complemento adulador de la imagen de sus creaciones de alta costura.

En los años 50, los perfumes masculinos comienzan su apogeo.

En nuestros días, el marketing está en el centro de todas las creaciones de perfumería. Los " narices ", artistas creadores, deben inscribir su trabajo en el marco exigente de las diversas modas, de pliegos de condiciones detallados y de una desmedida competencia. Cada año se proponen varias centenas de nuevos perfumes, entre los cuales, solo una muy pequeña minoría pasa el cabo del primer aniversario.

Frente a esta avalancha y a la industrialización que la acompaña, los artesanos perfumistas siguen proponiendo creaciones originales y de calidad, concebidas en la tradición de las grandes casas de perfume.

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